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Miércoles, 15 de junio de 2005

Episodio 2. Gaso, el dromedario y la vaca.

Elisardo fue convencido por Gaso, el hermano de Galimatías, de que era necesario proteger los de derechos de autor de su obra, el llamado “Gran Libro”. A los dos meses se dio cuenta Elisardo que Gaso era un tipo nulo y sin ideas. En realidad, lo de registrar el “Gran Libro”, se trataba de un pensamiento del propio Elisardo pero que había sido abducido por Gaso por una extraña propiedad que no había llegado siquiera a asimilar pues no tenía ni idea que era el registro de la propiedad intelectual. Lo único que había hecho Gaso es reproducir convenientemente la argumentación, cosa que también era puesta en duda, pues no lo meditaba en ningún momento sino que dejaba caer lo de “tienes que proteger los derechos de autor y obtener el IBSN que es lo que da derecho a la publicación del libro” en medio de cualquier conversación. Y Gaso era así siempre, funcionaba por fases de ideas prestadas que no era otra cosa que estrategias que denotaban inseguridad, autoprotección ante un medio hostil como era el mundo exterior y de identificación con el grupo que, por otra parte, eran amigos de su hermano. El caso es que Elisardo cuando conoció a Gaso, empezó por las noches a notar la presencia de seres fantásticos en el dormitorio; es algo que ha sido descrito por él, en el “Gran Libro”, y había referido de ello a sus amigos, prestando especial interés en estos sueños Gaso, amigo de los fenómenos paranormales. La descripción de Elisardo no variaba ,un ángel caído, un demonio, era a causa de su desorden mental. Una de las manifestaciones más clara era la atracción irresistible hacía las mujeres y los deleites carnales, era tal, que los fines de semana se los pasaba rozándose con mujeres desconocidas por los lugares de copas, que entonces se encontraban atiborrados, llegando a tener un serio problema de conciencia. Estos actos le dejaban un poso impuro y de resentimiento hacía si mismo. Junto con Gaso y los demás, trataba de dilucidar si estos demonios eran o no reales. Los teóricos del grupo, sobretodo un tal Bové, de origen francés, tuvieron que hacer grandes esfuerzos para encumbrar la teoría del sueño erótico y desplazar la del demonio. Elisardo en su delirio lo negaba y lo achacaba a un prueba divina. Era irrevocable que aquel demonio lo sentía al lado de la cama, se trataba de una experiencia visual extraordinaria e intervino también en la voluntad de Gaso, que apareció un día relatando que también sufría ese estado de impresiones. Bové achacaba esas intervenciones a estados no voluntarios de la mente que se producían en un limite no definido, entre la vigilia y el sueño pero que se disolvían en el absurdo y que no tenían ningún sentido común y mucho menos trascendental. Las construcciones de teorías relacionadas por Gaso eran similares a las de Elisardo y el parte del grupo achacó ese paralelismo de los sueños a la falta de personalidad de Gaso. Alguien recordó que en “el perro andaluz” de Luis Buñuel la idea de la película salió de la convergencia de sueños de Dalí y Buñuel y que, de alguna forma, se podía asimilar a lo que sucedía con Gaso y Elisardo.
Después de todos estos comentarios que se hacían, Galimatías con patrones muy insólitos del pensamiento trató de apartar a su hermano de tan terrible influencia y para ello le sacó un abono de temporada del Atlético de Madrid. Aquello fue un chifladura porque Gaso encontró allí una válvula de escape. Le servía de evasión y se transformaba de tal manera que casi enloquecía insultando al arbitro y al otro equipo de la ciudad. El hacerlo con tal impunidad y en el caldo común de la grada, le aumentaba su ego, aunque aquello solo se resumía a tres palabras altisonantes y a llamar vikingos a los del Madrid. Los domingos como en un rito, la afluencia al estadio por parte de la familia de Gaso era inequívoca: los dos hermanos, el padre, tres primos y un tío. En cuanto comenzaba el partido se producía la transformación y toda la familia se salía de madre. Y Gaso fue muy conocido en la grada por los vozarrones que emitía y los improperios lanzados con rabia. Daba terror encontrarse con él en ese estado e imaginar la remota posibilidad de que fuese nuestro conviviente y que esa amargura feroz se volviera contra nosotros. Gaso, en una ocasión, fue visto en este estado de histeria colectiva por Elisardo y unos amigos del grupo que no sabían nada de la doble vertiente de la personalidad de Elisardo, entre estos Bové, Benjamín y Monsalvo, que recibieron el impacto súbito de ver a Gaso tan energúmeno. Las imágenes visuales y auditivas que se dieron sin intervención de la voluntad del individuo daban la impresión de ser parte de otro mundo externo a Gaso, se acompañaba por construcciones verbales que, al inicio daban la impresión de tener sentido pero después se disuelvían en el absurdo de la violencia gratuita... el fenómeno parece ser muy común y se estima que lo han vivido alguna vez, tres de cada cuatro personas que asisten a un partido de fútbol. Y Gaso no lo podía ocultar, con el rabillo del ojo, cuando el balón no estaba en juego, y no se sabe si apensumbrado por el triste espectáculo ofrecido por él y por su equipo, miraba el rostro de Elisardo y de Bové. Pero no esperaba nada a cambio. Solo pretendía que le dejaran en paz con su guerra. Al final del partido se producía la mutación y Gaso como si nada hubiera pasado se volvía gris. Monsalvo que era de la idea de que la moral esta más cerca de los actos externos que de lo profundo del ser humano salió impresionado, su experiencia personal no había conocido estos ambientes deportivos exasperados. Elisardo no llegaba a entender la actitud de Gaso, ni de la multitud y lo achacó a que sí se había comparado a la religión con el opio se podía comparar al fútbol con la heroína. En un bar cercano a la Puerta de Toledo quedaron después del partido y allí corrió la cerveza a discreción, Elisardo le entregó en medio de la euforia un papel que había escrito durante el partido a Gaso. Gaso lo leyó por encima como hacía con todo pero solo él sabe sin entendió algo.” No hay necesidad decirte que calles, la ruptura del silencio por tu parte entraña un riesgo peligrosísimo, en tu caso mejor olvidarte”... ( continuará)

Por: rosebud | General | Comentarios (0) | Referencias (0)

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